Escuché tu canción en el silencio de la noche. De dónde venía o por qué pareció atravesarme el corazón como brusco zarpazo impredecible son razones que supe sin saber. Y tú no estabas, tú no debías estar para que tu canción llegara con la fuerza de un salto, de una flecha, con el simple deseo de otro cuerpo que ha hecho de la espera su deseo. De “Lección de permanencia” Pre-textos Poesía 2000