No hay luz sino estupor de luz en este jardín abrasado de frío y lenta escarcha donde alguien cuya sombra te evoca remueve sin prisa la tierra y deja en los surcos un hilo de luz fría donde mis ojos desde esta página te anuncian y dicen verte, aunque no estés.
Hago inventario de tu ausencia: ojos no usados, aire intacto, las horas como lumbre escasa que el aire no aventa ni excita. En todo espío transparencias, temblor que es tu cuerpo inasible. Hago inventario de tu ausencia para que sepas de tu vida a mi lado, cuando no estás.
De “Lección de permanencia” Pre-textos Poesía 2000