Lugar del amor

Lugar del amor

Di mejor un ascenso, como de peregrino, ladera arriba, monte que no es monte porque comulga del azul del cielo y no siente ya el pedregal que confirma sus pasos, terco ascenso en volandas sobre la quemazón de brezo y turba, y allí en la cima el templo, guía y razón del viaje, sin capilla evidente ni suelo bendecido, umbral de piedra y musgo gris donde anidan el viento y la rapaz y el pie ensaya una última pisada antes de hollar el aire, sin rasguño ni esfuerzo, o eso parece, como si no atendiera, ebrio en mitad de la nada.

De “Lección de permanencia” Pre-textos Poesía 2000