a veces soy la voz del otro lado del teléfono a veces un aliento una ciudad enorme donde te encuentro a veces por supuesto una fecha un saludo que cruza el cielo velozmente dos ojos que te miran un café que te espera después de la llovizna una fotografía una mano en tu mano desesperadamente una canción etcétera
y siempre o casi siempre nomás ese silencio donde solés colgar tus prendas íntimas.