Los sauces son buenos amigos en el paseo solitario; tiemblan, recuerdan y son tristes como almas ante los fracasos.
Pensativos tocan el agua apenas como sombras verdes, y el corazón va como un pájaro hacia su tenuidad doliente.
Tienen rumor de pies de seda sobre el agua atenta a su sueño. la sombra de Bion los inclina y oyen su flauta en el recuerdo.
Dan al mal viento un olor triste y a la vida un sabor bucólico, y en su silencio verde ocultan las viejas sombras del coloquio.
Y así los sauces me convencen en el solitario paseo de que hay un placer dulce y fino en dar el corazón al viento.