Columna al otoño

Columna al otoño

Se pierde el tiempo, las sedosas sombras Que ruedan entre esferas de esmeralda Hacia la muerte. Frente al otoño Respiro como un ángel, escucho el silbido De las flores vivas, veo grandes cielos, Y corrientes frías de olvidados rostros Pasan por mi frente. Yo sé bien, Corazón mío, gorgona púrpura y girante, Cómo es de oscura tu sonrisa y cómo se agita Tu corona de gusanos en la sombra. Rey vulnerado Por las detonaciones lilas del otoño, Heme aquí, transido ante los fuegos estelares, Mirando cómo arden en una azul columna, Agreste y solitaria, mi corazón, los árboles y el viento. De “Doble diamante” Lima, 1942