Perdido a tus pies

Perdido a tus pies

Maldita noche, el fuego de la luna, El tiempo que se esconde entre las hojas, Los pájaros, el sol que sucede A tu garganta oscura. ¿Es también Tu mano temblorosa la que cruza Sobre esta página estrellada? ¿Es tu cuerpo mortal en la floresta El que reposa humeando, fatigado, Como un arma que dispara terciopelo? Enamorado, inerte, como una pluma Pronta a caer en el vacío, escucho Los silenciosos pasos de la luna Entre el boscaje, lejanas y altas Velocidades, ruidos que adivino, Diamantes en marcha y lineales Vientos en perpetua rotación. De “Doble diamante” Lima, 1947