No pudo la muerte vencerme

No pudo la muerte vencerme

No pudo la muerte vencerme. Batallé y viví. El cuerpo infatigable contra el alma, al blanco vuelo del día.

En las ruinas de Troya escribí: «Todo es muerte o amor», y desde entonces no tuve descanso. Dije en Roma:

«No hay dioses, sólo tiempo», y desde entonces no tuve redención. Callé en España, pues la voz de la ira desafiaba al olvido con mis tuétanos, mis humores, mi sangre; y desde entonces no ha cesado el incendio.

De reposo le sirva tierra extranjera al héroe. Cante fresca hierba como abeja del polvo por sus párpados. Yo no me rindo: quiero vivir cada día en guerra, como si fuera el último.

Mi corazón batalla contra el mar.