El mar es un olvido, una canción, un labio; el mar es un amante, fiel respuesta al deseo.
Es como un ruiseñor, y sus aguas son plumas, impulsos que levantan a las frías estrellas.
Sus caricias son sueños, entreabren la muerte, son lunas accesibles, son la vida más alta.
Sobre espaldas oscuras las olas van gozando.