Ya se alargan las tardes

Ya se alargan las tardes

ya se deja…

Ya se alargan las tardes, ya se deja despacio acompañar el sol postrero mientras él, desde el cielo de febrero, retira al río la ciudad refleja

de la corriente, sin cesar pareja -más todavía tras algún remero- a mí, que errante junto al agua quiero sentirme así fugaz sin una queja,

viendo la lentitud con que se pierde serenando su fin tanta hermosura, dichosa de valer cuando más arde

-bajo los arreboles- hasta el verde tenaz de los abetos y se apura la retirada lenta de la tarde.