“He querido adaptar a nuestra prosodia la estrofa japonesa que consta de un primer verso de cinco sílabas, de uno de siete, de uno de cinco y de dos últimos de siete. Quién sabe cómo sonarán estos ejercicios a oídos orientales. La forma original prescinde asimismo de rimas”. Borges
1 Alto en la cumbre todo el jardín es luna, luna de oro. Más precioso es el roce de tu boca en la sombra.
2 La voz del ave que la penumbra esconde ha enmudecido. Andas por tu jardín. Algo, lo sé, te falta.
3 La ajena copa, la espada que fue espada en otra mano, la luna de la calle, dime, acaso no bastan?
4 Bajo la luna el tigre de oro y sombra mira sus garras. No sabe que en el alba han destrozado un hombre.
5 Triste la lluvia que sobre el mármol cae, triste ser tierra. Triste no ser los días del hombre, el sueño, el alba.
6 No haber caído, como otros de mi sangre, en la batalla. Ser en la vana noche el que cuenta las sílabas.