Estando triste, seguro...

Estando triste, seguro…

Estando, triste, seguro, mi voluntad reposava, quando escalaron el muro do mi libertad estava. A escala vista subieron vuestra beldad y mesura, y tan de rezio hirieron que vencieron mi cordura.

Luego todos mis sentidos huyeron a lo más fuerte, mas ivan ya malheridos con sendas llagas de muerte. Y mi libertad quedó en vuestro poder cativa, mas gran plazer ove yo desque supe qu’era biva.

Mis ojos fueron traidores: ellos fueron consintientes, ellos fueron causadores qu’entrassen aquestas gentes qu’el atalaya tenían y nunca dixeron nada de la batalla que vían, ni hizieron ahumada.

Después que ovieron entrado aquestos escaladores, abrieron el mi costado y entraron vuestros amores, y mi firmeza tomaron, y mi coraçón prendieron y mis sentidos robaron, y a mí solo no quisieron.

Qué gran aleve hizieron mis ojos y qué traición: ¡por una vista que os vieron, venderos mi coraçón!

Pues traición tan conoscida ya les plazía hazer, vendieran mi triste vida y oviera dello plazer.

Mas el mal que cometieron no tienen escusación: ¡por una vista que os vieron venderos mi corazón!