Vos cometistes traición, pues me heristes, durmiendo, de una herida que entiendo que será mayor pasión el deseo de otra tal herida como me distes, que no la llaga ni mal ni daño que me hecistes.
Perdono la muerte mía; mas con tales condiciones, que de tales traiciones cometáis mil cada día; pero todas contra mí, porque, de aquesta manera, no me place que otro muera pues que yo lo merecí.