Berlín mi capital destartalada. Tú mi amante, aristócrata sublime, tú la del pan pringao, la de los ojos hondos y las medias negras con sensacionales agujeros. Costras de tiempo se agrietan en las calles Públicamente desiertas. El cielo de Berlín cuesta, amor mío tanto trabajo cuando reposan las gaviotas y tú faltas. * * *