Amar puede ser un aperitivo con sifón en una mañana de colores ácidos
o puede ser zambullirse en un lago de montaña nadar equidistante entre el cielo y el fondo suspendido de un sol de extrema desnudez
Las buenas chicas no piden la cabeza del Bautista sobre una bandeja
Ya sé que no eres una buena chica pero piensa que la cabeza de cualquier fantasma sobre bandeja de plata desequilibraría a cualquier bailarina
Las cabezas parlantes prometen la vida eterna con sifón pero yo he elegido cocinar contigo crear contigo follar contigo dormir en el país que delimita el aroma de tu cuerpo desnudo
Amor mío olvídate de decapitamientos con sifón Ven a nadar al lago donde ya estamos
Rechazar el sueño de la ingravidez no implica renunciar a la caricia de la piel azul del cielo ni del dulce légamo suavísimo del fondo
De “El día que dejé de leer EL PAÍS” 1997