sobre la almena de la torre del halcón
Te había contemplado tantas veces abandonada, olvidada, respirando.
Pero hoy he visto latir el tiempo vivo en las arterias vígiles del cuello.
Tu sueño, rítmico manantial en donde inesperadamente bebo a grandes sorbos fortaleza y paz y ese buen trago casi trágico hoy de la esperanza.
Aún nos oreará los huesos este día. Culminación del aliento: sangre pródiga. * * *