A veces gritar es acariciarte los muslos, o torpemente girar con el escualo de tu sueño aterido
Tropezar en la blancura, sumir la negra boca en tu pelo y sentir hambre en las raíces
A veces aullar es amarte, jugar a los dados con un lobo, otear en el aire arrasado las naves de la sangre. Creí que te besaba cuando la hoz solar me cercenó los labios. * * *