1 Toda la noche desbordada, gajo violento de fiebre y espuma, me estrella contra tu límite. Cuando se retire la pleamar del sueño buscaré por la sucia arena fértil tus muslos blancos que laten. No sabré interpretar tu gemido, tu sonrisa o tu queja. No preguntaré, porque el abra interior de una respuesta nos espera muy lejos, otra noche. Ahora solamente te amo, me mojo la frente y los labios con desesperación y con quietud, ya muy despierto. Gracias por visitarme salobre y tan hermosa.
2 Tan niña que no querías subir este camino caminabas dos pasos desorbitabas los ojos tan blanca como la luna de paseo te escondías el resuello en lo más hondo y aquellos negros pantalones ceñidos y aquel calzado absurdo
Y yo me moría de amor untaba de deseo las peñas y las hayas imaginaba lo más secreto y recóndito del bosque y amenazaba con llevarte en brazos Fue hace tanto tiempo luego dormimos juntos luego te devoró una ciudad despanzurrada pero sigues volviendo en sueños
sueños como desollamientos.