La partida

La partida

Última noche en la ciudad sin lejanía.

Plenitud del misterio. Absuelta de la duda, agua aún quieta en las fuentes soñando el retiro de lo hondo, lo azul inefablemente dulce, la palabra de la noche. Desperté a la luz que dormía y la extendí sobre la amante. (Cómo asir el don precioso e incierto de la aurora, a la fiel mano blanca cómo dejarla marchar.) Sacudí el sueño afiebrado del aire, dispuse los primeros caminos y los últimos, besé los cimientos del fuego:

y el viaje abrió su largo corazón de vigilia. * * *