Ya no te quiero tanto. Poco a poco mataste la ansiedad de tu cariño, y el alma atormentada de aquel loco vuelve otra vez a ser alma de niño.
Presiento el reventar de otra quimera, describe un semicírculo el poniente, y la esperanza de otra primavera promete al corazón otra simiente.
Enflora la ilusión, el alma espiga. Agonizan la angustia y la fatiga. En las pupilas se detiene el llanto,
y una voz interior me va diciendo, que aunque sigo tu imagen bendiciendo, estoy dejando de quererte tanto.