Confidencia

Confidencia

Somos el uno para el otro, ¡mujer! Nuestros corazones se encuentran en la misma palabra del libro que leemos, va nuestra mano trémula, en busca de una misma rosa.

A veces no me atrevo a mirarte pues tus ojos límpidos no soportarían el resplandor que me ciega. Y de repente nuestros labios se juntan y no los separa ni el rayo.

Y nuestra propia muerte tiene que esperar hasta que nuestros cuerpos den paso a cualquier otro designio.