El abandono silba llamando a sus amigos...

El abandono silba llamando a sus amigos…

El abandono silba llamando a sus amigos. La noche y el sueño amarran sus caballos frente a las ventanas. El dueño de casa baja a la bodega a buscar sidra guardada desde el año pasado. Se detiene el reloj de péndulo. Clavos oxidados caen de las tablas. El dueño de casa demora demasiado -quizás se ha quedado dormido entre los toneles-. Una mañana busqué grosellas al fondo del patio. En la tarde este mismo viento luchaba con los pinos a orillas del río. Se detienen los relojes. Oigo pasos de cazadores que quizás han muerto. De pronto no somos sino un puñado de sombras que el viento intenta dispersar.