La portadora

La portadora

Y si te amo, es porque veo en ti la Portadora, la que, sin saberlo, trae la blanca estrella de la mañana, el anuncio del viaje a través de días y días trenzados como las hebras de la lluvia cuya cabellera, como la tuya, me sigue. Pues bien sé yo que el cuerpo no es sino una palabra más, más allá del fatigado aliento nocturno que se mezcla, la rama de canelo que los sueños agitan tras cada muerte que nos une, pues bien sé yo que tú y yo no somos sino una palabra más que terminará de pronunciarse tras dispensarse una a otra como los ciegos entre ellos se dispensan el vino, ese sol que brilla para quienes nunca verán.

Y nuestros días son palabras pronunciadas por otros, palabras que esconden palabras más grandes. Por eso te digo tras las pálidas máscaras de estas palabras y antes de callar para mostrar mi verdadero rostro: «Toma mi mano. Piensa que estamos entre lamultitud aturdida y satisfecha ante las puertas infernales, y que ante esas puertas, por un momento, llenos de compasión, aprisionamos amor en nuestras manos y tal vez nos será dispensado conservar el recuerdo de una sola palabra amada y el recuerdo de ese gesto lo único nuestro». De “Poemas secretos” 1965