Si pudiera regresar, recobrar la oscuridad que sucedió al griterío de los invitados cuando alguien apagó de un soplo las velas de la torta de cumpleaños. Saber por qué sigo soñando con esa mañana de caza y el ruido del disparo que volteaba las perdices se mezcla al de un puñado de tierra lanzado a un ataúd.
Si pudiera regresar ¿te encontraría más nítida que en mi memoria fiel? La manera de ponerte una cinta en el pelo, el tren donde subíamos, la canción que silbabas cuando preparaste desayuno: «I walk alone». Si pudiera regresar. De “Poemas del país de nunca jamás” 1963