Es un tiempo vacío el de este nuevo espacio. Sabe que no estás tú y que no debe llenarlo con tu sombra. Busca la luz, en cambio. La alimenta cuando llega la aurora. Habla con ella porque conviene, dicen, hablarles a las plantas, decirles las palabras limadas que aprendimos.
Si crece la mañana es que arde el rostro. Va llenándose el bosque con los árboles nacidos de su propia sombra. Bulle lejos el río. Óyese el tráfico Como un mugido suave. Y una tranquilidad desconocida aniquila los gritos del pasado.