El cubista

El cubista

Para Luis Alberto de Cuenca

Aquel cuadro de Klimt que te gustaba tocar en las facciones de Sofía, o la Venus con brazos que era Helena; Beatriz, con su blancura Modigliani reclinada en un manto que ni Goya; o Ángela, morena de Rivera; la Romero de Torres, la gitana Esperanza que hablaba con el fuego. O Pilar, melancólica y fragante con sus gasas de baile a lo Toulouse Lautrec. Adónde se habrán ido aquellas muchachas que son ya tan sólo un cuadro abstracto de neón, algún dibujo trazado con sanguina sobre lienzos de un espectro que tiñe su agonía. Con quién habrán partido, en qué momento se hicieron humareda, por qué diablos vinieron hasta aquí sin ser llamadas.

De “Los Alebrijes” 2007