El desastre

El desastre

El ángel de pasión dejó tu casa con un desorden tal que no sabías por dónde comenzar: copas vacías, ceniza por doquier. Y su amenaza

rotunda de carmín: “En la terraza te aguardo. Un beso. Adiós”. Tú conocías la forma de cumplir sus profecías. Temblaste al recordar: “Todo lo arrasa

un ángel si al partir te sobrevuela”. te diste apresurado a la tarea de hacerla remontar por tu memoria,

sus manos en tu piel, su duermevela. Pensaste: “Si es amor, pues que así sea” y fuiste a abrir la puerta giratoria.