El olivar

El olivar

No diré la oración que se pronuncia en otras ocasiones como ésta. Yo he venido a enterrarte. Y mi silencio es el otro lugar a donde has ido. Porque no hay más verdad que tu memoria y nada por decir que no conozcas. Acaso alguna imagen te devuelva la sombra original, agua de jarro en labios de tu sed, tal vez las flores que incendiaban la estancia con luz pura, la terca evocación de sus corolas detrás de un ventanal, entre las líneas de Ungaretti o Cernuda que olvidamos. Pero todo es real y es diferente el aire que respiro aquí, tan fuera de tu aliento y sus raíces. Mañana llamarán por teléfono y seguro alguien dirá que no, que no has llegado. Seguirá el valle gris con sus olivos resecándose al sol como si nada tuviera sucesión, y será en vano que pregunten por ti. Tú habrás partido.