Para Wislawa Szymborska
Me contemplo en las caras ocultas de la noche sin rasgos de mi acento del sur, sin evidencias de ser el extranjero que alarga un punto móvil sobre una servilleta doblada en dos. Estoy en medio de personas de las que no sé nada y que hablan de lugares apócrifos, de valles desterrados del tiempo, distancia o geografías; me observo desde mi soledad, desde afuera del aire, de las formas del sillón que soporta el peso de las vidas que tuve y me contienen al pie de nuestra mesa. Me reconozco aquí, con la ingenua cautela con la que se vislumbran animales fantásticos en un libro de viajes cuya última página no depara emociones, ni algún final feliz que salve la memoria de un bar donde la dicha se mire al otro lado de esta sombra entre tantas estólidas fronteras.
De “Los Alebrijes” 2007