Porque conocíamos también nuestros destinos deambulando en torno a piedras rotas. Seferis
Nunca supimos deletrear una palabra que fuera de nosotros tuviese menos valor que este silencio.
Era entonces la hierba terracota y eran otras las manos que buscaban levantar por sus puntas a la noche.
Al momento de cruzar esa frontera, te nombro, te recorro hasta sacar a la luz nuestros espectros.