La visita

La visita

Pasada la hora de las ignominias los viejos apagaron con tierra las fogatas las mujeres y niños recogieron las tiendas los hombres empuñaron el fusil.

La ruta del desierto fue muy dura: se abrieron paso a tiros en medio de la noche para no ser esclavos para no ser vendidos igual que reses en su propio hogar.

Hoy con su pueblo a salvo los guerreros han vuelto al territorio de la casa invadida y el enemigo sabe que si alcanza un momento a ver sus rostros es que va a morir.

¡Oh tú que me censuras pues no escribo de dioses y me exalto por cosas de la tierra ! conoce a estos hombres: como los inmortales luchan ardiendo por su libertad.