Llora conmigo, hermano...

Llora conmigo, hermano…

Llora conmigo, hermano. Era mujer y bella. No tenía nieve sobre los años.

De ella, de mí, de todo te separaron. Pero el tiempo te ha devuelto a su abrazo.

A ella y a ti os pregunto si es posible que todo lo que amé sea sólo un engaño.

¿Sabéis que espero, a veces, vuestra voz, y que tengo los oídos tapados? ¿Sabéis que niego el pie de vuestros pasos?

Pero no importa. vivo sobre las ruinas. Amo.

Decidme, sí, decidme, -aunque no pueda oírlo, aunque nunca lo crea - que nada ha terminado.