Pasarás por mi vida sin saber que pasaste. Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar, fingiré una sonrisa, como un dulce contraste del dolor de quererte … y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente; soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar; soñaré con tus labios desesperadamente; soñaré con tus besos … y jamás lo sabrás.
Quizá pases con otro que te diga al oído esas frases que nadie como yo te dirá; y, ahogando para siempre mi amor inadvertido, te amaré más que nunca … y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible, como un sueño que nunca lograré realizar; y el lejano perfume de mi amor imposible rozará tus cabellos … y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento, -el tormento infinito que te debo ocultar- yo te diré sonriente: “No es nada … ha sido el viento”. Me enjugaré la lágrima… ¡y jamás lo sabrás!