Cuando te veo así, mi cuerpo, tan caído por todos los rincones más oscuros del alma, en ti me miro, igual que en un espejo de infinitas imágenes, sin acertar cuál de entre ellas somos más tú y yo que las restantes. Morir. Tal vez morir no sea más que esto, volver suavemente, cuerpo, el perfil de tu rostro en los espejos hacia el lado más puro de la sombra.