Piedra cuadrangular. El búho reposa en la lubricidad del pensamiento.
Igual en el secreto envoltorio del vientre.
El cuerpo de la mujer se quiebra así en dos formas sangrientas. Recuerdo el parto al amanecer como lleno de aire salino y la fatiga de haber corrido mucho por los arenales.
Piedra cuadrangular. El tiempo roto en cuerpos que eran antes y que serán después, mientras el amante recién engendrado entra en el cuerpo de la mujer madre con el alarido de la posesión. Y el mismo rito. Y el mismo cuerpo. Y la prohibición solar de amar lo que hemos engendrado.