Divinamente dulce y bien plantada, en el florero, en las habitaciones como que tienes tierra en las honduras del corazón cantor, de la honda pena donde nacen las rosas de este mundo, la angustia que estercola la belleza, el temblor que te presta los colores, el rozar a que pides suavidades y la esperanza que te lleva aleve, !ala sobre las cosas, tan sin peso, tan con suspiro, prisa, tan diciendo: ¿Estás bien? Tengo prisa. ¿Soy hermosa?