Quiero contarte cosas que me pasan...

Quiero contarte cosas que me pasan…

Quiero contarte cosas que me pasan. Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa, porque «me pasan» dice muchas cosas. Esto de las palabras, Rosa, siempre induce a confusión. Hablo, tropiezo, caigo, me repongo, vuelvo a caer. Hablar, Rosa, es darse trompicones de palabra en palabra. La lengua dice cosas que no quisiera, a tientas anda. ¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo, caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo? Cosas que pasan. Te diré que anoche ardieron los rastrojos, una hermosura de fuego que en festones se corría de gozo, dando saltos, crepitando, la llama daba brincos, le ponía un rostro diferente a los contornos, sorprendida la noche en sus silencios por la herida que abría en sus costados la navaja de las llamas alegres. Era una fiesta de purificación.