Yo no sé desear más que la vida

Yo no sé desear más que la vida

Yo no sé desear más que la vida, porque entre las victorias de la muerte nunca tendrás la grande de tenerte como una de las suyas merecida

y porque más que a venda y más que a herida está mi carne viva con quererte, e igual mi corazón que un peso inerte, halla su gravedad en tu medida.

¡Qué temblor no tenerlo en ningún lado, ni en el pecho, la vena o la palabra, y a lo mejor en valle, fuente o roca!

¡Corazón prisionero y emigrado, que con cada latido el hierro labra, y que convierte en sueño cuanto toca!