Madrigal

Madrigal

Tu tez rosada y pura, tu formas gráciles De estatuas de Tanagra, tu olor de lilas, El carmín de tu boca, de labios tersos; Las miradas ardientes de tus pupilas, El ritmo de tu paso, tu voz velada, Tus cabellos que suelen, si los despeina Tu mano blanca y fina toda hoyuelada, Cubrirte como fino manto de reina; Tu voz, tus ademanes, tú… no te asombres; Todo eso está ya a gritos pidiendo un hombre.