Si el cielo está sin luces, el campo está sin flores, los pájaros no cantan, los arroyos no corren, no saltan los corderos, no bailan los pastores, los troncos no dan frutos, los ecos no responden… es que enfermó mi Filis y está suspenso el orbe.
Todo lo muda el tiempo, Filis mía…
Todo lo muda el tiempo, Filis mía, todo cede al rigor de sus guadañas; ya transforma los valles en montañas, y apone un campo donde un mar había.
Él muda en noche opaca el claro día, en fábulas pueriles las hazañas, alcázares soberbios las cabañas, y el juvenil ardor en vejez fría.
Doma el tiempo al caballo desbocado, detiene al mar y viento enfurecido, postra al lén y rinde al bravo toro.
Solo una cosa al tiempo denodado ni cederá, ni cede, ni ha cedido, y es el constante amor con que te adoro.