POCAS cosas despiertan mi alegría como el brincar gozoso de algún perro que me ha salido al paso. Pocas cosas remueven algo profundo en mí como el mirar de un perro fatigado de haber vivido tanto. Todo el amor del mundo que tu ansías y la desolación que sientes asoman a los ojos de un perro que te mira, interrogándote.