_A Gonzalo Rojas
Crezco y crezco en el árbol. G.R._
TÚ escribes en el fuego como otros en el agua. Endureces la tierra haciéndola fecunda, y juegas con el aire que respira. Cuando hablas o lees tus poemas, uno no sabe nunca cuándo acaba el poeta de decirnos sus versos. Ahora que estás lejos, yo te escucho y escribo.