UNA paloma. Pero tú ¿cómo sabes que eso es una paloma y que no es un domingo o una mañana gris o esa ave extranjera que no conoce nadie y que rompe el espacio y sorprende a las copas de los árboles con cantos no aprendidos? Sé que es una paloma y que no es un domingo, ni una mañana gris, ni algún astro perdido, como sé, estoy seguro, que yo, no siendo nada, soy un hombre que ve alzar el vuelo a una paloma que va rompiendo el aire y deja la mañana vacía para siempre.