Bellísima parece al vástago prendida, gallarda y encendida de abril la linda flor; empero muy más bella la virgen ruborosa se muestra, al dar llorosa las quejas de su amor.
Suave es el acento de dulce amante lira, si al blando son suspira de noche el trovador; pero aun es más suave la voz de la hermosura si dice con ternura las quejas de su amor.
Grato es en noche umbría al triste caminante del alma radiante mirar el resplandor; empero es aun más grato el alma enamorada oír de su adorada las quejas de su amor.