Con aire de fatiga entraba el mar en el desfiladero El viento helado dispersaba la nieve de la montaña y tú parecías un poco de primavera anticipo de la vida bullente bajo los hielos calor para la tierra muerta cauterio de su corteza ensangrentada Me enseñaste los nombres de las aves la edad de los pinos inconsolables la hora en que suben y bajan las mareas
En la diafanidad de la mañana se borraban las penas la nostalgia del extranjero el rumor de guerras y desastres El mundo volvía a ser un jardín que repoblaban los primeros fantasmas una página en blanco una vasija en donde sólo cupo aquel instante
El mar latía En tus ojos se anulaban los siglos la miseria que llamamos historia el horror que agazapa su insidia en el futuro Y el viento era otra vez la libertad que en vano intentamos fijar en las banderas
Como un tañido funerario entró hasta el bosque un olor de muerte Las aguas se mancharon de Iodo y de veneno Y los guardias llegaron a ahuyentamos Porque sin damos cuenta pisábamos el terreno prohibido de la fábrica atroz en que elaboran defoliador y gas paralizante