La tarea

La tarea

Qué esfuerzos por ser hombre, qué trabajo forzado por hacer este torpe varón que, apenas hecho, se vio imperfecto y débil, por la pasión deshecho, y herido a cada paso del camino empezado.

¿Por qué siguió? , decidme. ¿Por qué seguí? ¿He andado lo suficiente fuera? Porque, dentro del pecho, yo sé bien qué carreras, qué saltos hasta el techo del alma- ¡oh, saltimbanqui de soledad!-h e dado.

Cuando la obra estuvo casi hecha: un remedo de música, de sueño, de defensa, de miedo, se vino abajo todo lo que se alzó conmigo.

Cuando se miró el hombre para ver dónde estaba, vio tendida hacia el viento su mano de mendigo, y en ella, una moneda que ya nadie tomaba.