Porque te hice de la nada, de la sorpresa y el deseo, de la carne de las palabras y con la forma de los sueños,
y porque sólo una mirada, sólo un temblor entre mis dedos eres, y por mis labios pasas dándole alivio a mi destierro,
en la alta noche me amenazan tus vecindades tan sin peso; la soledad cerca mi alma; hombre de barro soy y temo.
Llega la estrella a mi ventana. Como te hice te recuerdo. Duermes. Yo soy el que te canta, hacia la muerte, con el viento.