Mis ojos van por estos árboles...

Mis ojos van por estos árboles…

Mis ojos van por estos árboles, pájaros tristes del otoño,

desalentados, con memoria de los verdores más remotos.

Dudan, avanzan, se confunden entre los círculos de oro;

llegan ahora hasta las últimas galerías del cielo absorto

para caer precipitados en el camino frío y hondo;

llevan las alas malheridas por un antiguo, oscuro plomo.

¿Dónde estarán aquellas sedas de ayer, aquel aire sonoro?

¿La vecindad de aquellos nidos, su humilde y delicado trono?

Sé que vendrán miradas, aves, cuando yo sea sombra sólo

y buscarán entre las ramas la antigua herida de mis ojos.

¿Hacia qué amor irá la noche? ¿qué luz tendrá la tarde? ¿cómo

caerán entonces en mis techos las hojas muertas del otoño?