No sé si soy así ni si me llamo así como me llaman diariamente; sé que de amor me lleno dulcemente y en voz a borbotones me derramo.
Lluvia sin ocasión, huerto sin amo donde el fruto se cae sobradamente y donde miel y tierra, juntamente, suben a mi garganta, tramo a tramo.
Suben y ya no sé donde coincide mi angustia con mi júbilo, ordenando esta razón sonora y sucesiva.
Y estoy condecorado, aunque lo olvide, por un antiguo nombre en que cantando voy a mi soledad definitiva.