Sí; tú eres el amor. Y nadie enfrente. No hay nadie al otro lado. cuando besas vas a tus mismos labios, y regresas vacía para buscarte inútilmente.
está sólo el amor. No de repente. En el origen ya, ya en las promesas, juntas las manos y las alas presas, llora el amor su soledad naciente.
Porque eres tú el amor. Y nadie ayuda a librar la batalla. Surge, muda, ciega, una sombra cerca… ¿Es el amante?
¿O es el mar del amor, donde se acaba todo el caudal que la pasión llevaba, bebiendo eternidad en un instante?